El Poder de Dios
      
Aprobados por la Diócesis de Orange

Adviento, tiempo de esperanza

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Queridos hermanos de mi corazón: Que el amor y la paz de Cristo Jesús nuestro único y verdadero Señor y Salvador esté siempre con ustedes y que nuestra Madre María, los cubra con su manto santo, todos los días de sus vidas.

Ahora empezamos un nuevo año litúrgico lleno de esperanza y de gozo y sobre todo, en espera del que va a nacer para la salvación del mundo.

Es bueno recordar que tenemos cuatro benditas semanas de preparación para su gran venida como el verdadero Rey del universo y sobre todo como el verdadero Rey de nuestras vidas. La espera no es para comprarnos ese vestido bonito o para comprar ese regalo fabuloso, es más bien, para dar a Dios una acción de gracias por todo lo que él ha hecho con nosotros y sobre todo por lo que va a hacer en este nuevo año que empezamos.

A veces nos perdemos entretenidos con lo que el mundo nos ofrece, sus lucecitas de colores, los arbolitos adornados, los villancicos en las esquinas de las plazas que las visten de elegancia para celebrar las festividades. Pero nos hemos puesto a pensar por un momento lo qué esto significa realmente; hemos reflexionado sobre lo que hacemos, compartimos y vivimos durante estas cuatro semanas; en qué desgastamos nuestro tiempo, talento y tesoro. La realidad es que en la mayoría de los casos todo lo que hacemos es una simple alusión a una búsqueda de paz y felicidad para nuestras almas que han vivido y aun viven, momentos duros y que, por las circunstancias que nos rodean, no hemos podido solucionar y es por ello que buscamos en el tiempo correcto, esa paz y armonía que nuestras almas ansían, pero que la misma la hacemos, en la celebración equivocada.

Por eso es bien importante que nos abramos a esta invitación que nos hace la Iglesia, para que nos preparemos y sobre todo para que reflexionemos sobre lo que Dios ha hecho en nosotros durante todo el año que se termina. Sobre todo hay que pensar en todo lo que ha sido nuestro caminar durante este tiempo. En qué manera me he comportado, como he tratado a mi esposa, mi esposa, mis hijos y a todos con los que me rodeo.

Jesús nos habla muy especial a cada uno y nos hace un llamado al arrepentimiento y que en ello nos demos cuenta que tenemos que empezar una nueva vida. El arrepentimiento viene a través de la misma experiencia viva del amor eterno con el que Dios nos habla y por medio de ese amor, él en su grandeza nos da la oportunidad de ser liberados de todo aquello que nos tiene atados al pecado, para vivir un nuevo renacer a una vida nueva.

Dios viene a cada momento de nuestras vidas a decirnos que hemos desperdiciado tanto tiempo en todas esas cosas que nos ofrece el mundo y que nuestro tiempo se derrocha en el pecado y no verdaderamente en su amor que tiene poder para romper esa cadena que acarreamos en con nosotros, cada día de nuestras vidas.

Él nos da la oportunidad en este tiempo para que nos preparemos y que en su amor nos revistamos de la armadura espiritual y por medio de él podamos resistir las flechas incendiarias del Cochino.

A veces pensamos que todo esto es simplemente un acto religioso que celebramos todos los años y que de nada nos sirve. Es que no comprendemos que la venida del Salvador está cerca y que si no nos arrepentimos de lo que vivimos, es decir alejados de Dios, entonces nuestra paga será la misma muerte que nos conduce al infierno.

Nadie sabe cuando vendrá en gloria para levantar a uno entre dos. ¿Eres tu el o la que se va o eres el que se queda? Un hombre de 40 años que parecía bien saludable y que como rutina se levantaba temprano para ir a correr, todas las mañanas era lo mismo hasta que un día corriendo se murió. Nadie esperaba que se muriera si todos lo veían saludable. ¿Por qué? Nadie sabe cuando nos toca estirar el tenis y que triste es darnos cuenta que el día que lo estiremos, lo haremos desprevenidos sin habernos armado con esa armadura de su amor.

Lo que pasa es que debemos de reconocer que el prepararnos con esa armadura, significa que debemos de armarnos del amor verdadero de Dios para nuestras vidas. Es que amar como Dios ama, significa que debemos sacrificar nuestras propias vidas para los demás. El amor verdadero que nos lleva a la salvación de Cristo Jesús es el perdón de todo aquello que nos hicieron en todo nuestro existir. Recordemos que Jesús mismo nos enseñó de la manera en la que debemos entregarnos al amor. Él dio la vida en la Cruz del Calvario haciéndose pecado por cada uno de nosotros, para que por medio de su Cruz, fuéramos reconciliados con el Padre. 2 Cor 5:19 Col 1:20

Nuestra preparación debe de contener al mismo tiempo arrepentimiento de todos nuestros pecados, perdón por lo que nos hicieron y sobre todo la misma entrega que Jesús hiso por nosotros; en otras palabras darnos a nosotros mismos por amor a los demás, especialmente por los que nos dañaron.

El adviento es el mejor momento para el arrepentimiento aun mucho mejor que el tiempo de Cuaresma, pues en Cuaresma nos forzamos con penitencias y ceniza sobre nuestra frente para llegar a la gloria de Cristo; en cambio en el Adviento se nos invita a un verdadero arrepentimiento, no con ceniza ni forzados, pero invitados con el amor de Cristo para la salvación de nuestras almas.

Cristo quiere nacer una vez más en tu corazón, pero somos nosotros los que tenemos que estar dispuestos a recibirlo. La cuestión es que nuestras maneras de vivir no nos permiten dejar que él lo haga. La misma vida que le damos a nuestra familia, a nuestro cónyuge y a nuestros hijos.

La primera lectura del primer domingo de Adviento nos dice: "Ustedes saben en qué tiempo vivimos y que ya es hora de despertar" Rom 13:11 ¡Que tremendo! Todos y cada uno de nosotros vemos las realidades que estamos atravesando, lo que vivimos a diario nos puede llevar a la muerte o nos puede llevar a la vida. El pecado nos adormece, y no nos deja ver las realidades que esto acarrea, mientras que si despertamos nos damos cuenta que hay claridad en medio de lo que podamos vivir en este momento. Ya es hora que despertemos a una vida diferente, en la que reina la paz y la armonía del Señor en medio de nuestros hogares.

¿Cuándo vendrá el Señor? Eso nadie lo sabe, ni siquiera el mismo Señor Jesús: "Por lo que se refiere a ese Día y cuándo vendrá, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles de Dios, ni aun el Hijo, sino solamente el Padre" Mt. 24:36

No nos dejemos guiar por las fantasías del mundo, que se entretiene en luces y adornos exteriores, pero no se preocupa por iluminar el interior de todos aquellos que como ciegos prefieren vivir lo falso de este momento, perdiendo el tiempo en compras que no pueden hacer porque no tienen dinero, cuando Dios mismo es el dueño de todo cuanto somos y cuanto tenemos. Por eso el mismo Jesús nos dice en el mismo Evangelio del primero domingo de Adviento: "La venida del Hijo del hombre recordará los tiempos de Noé. Unos pocos días antes del diluvio, la gente seguía comiendo y bebiendo, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca. No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá con la venida del Hijo del hombre: de dos que estén juntos en el campo, uno será tomado, y el otro no; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra no" Mt 24:37-41

Eso mismo es lo que la gente hace en estos tiempos de espera: adornan, ponen árboles, se compran ropa bonita para estar de acuerdo a la celebración, se reúnen para comer y beber y más sin embargo, se despreocupan de a quién supuestamente celebran. Ya dejemos de llenarnos de de deudas materiales y espirituales, más bien llenémonos del amor incomparable de Cristo en nuestras vidas porque al final de cuentas tener el mejor árbol, o el mejor adorno o las mejores luces, no nos llevarán a la salvación; es únicamente por medio del poder de su amor que una vez más llega invitándonos al arrepentimiento, al perdón y la reconciliación entre nosotros, especialmente con todos aquellos con quienes estamos en malas relaciones. "Cómo puedes decir que amas a Dios a quien no ves, sino no amas al hermano que si ves. Entonces eres un hipócrita mentiroso" 1 Jn 4:20

Por lo tanto en este tiempo de Adviento, preparémonos en el corazón, para amar y ser amados. Dale tu familia tu corazón, un abraso, un beso y diles que les amas y sobre todo comprométete con Dios y con ellos a ser diferente de aquí en adelante y entonces verás que la oscuridad de tu vida viene a la luz de Cristo para iluminar tu existir.

Feliz Navidad y próspero año nuevo de parte de nuestra familia Pan de Vida

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Dios te bendiga abundantemente

En el amor de Jesús

René Alvarado

Pan de Vida, Inc.

 

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