Aprobados por la Diócesis de Orange
Para
reflexionar
Queridos hermanos
de mi corazón: Que el amor y la paz de Cristo Jesús nuestro único y
verdadero Señor y Salvador esté siempre con ustedes y que nuestra
Madre María, los cubra con su manto santo, todos los días de sus
vidas.
Que maravilloso es
hermanos de mi corazón poder compartir con ustedes mes tras mes las
grandes bendiciones de Dios en medio de nuestras vidas. Qué bello es
cuando recibo sus cartitas con sus peticiones y de veras les digo
que en ocasiones cuando leo las grandes broncas en las que se
encuentran, derramo lagrimas de impotencia y dolor pues, qué no
quisiera yo hacer a parte de pedirle al Señor por cada uno de
ustedes.
La verdad es que
todos son mi familia, una familia que se necesita para poder seguir
adelante en este magnífico camino que nos lleva derechito a la vida
eterna; y, si bien es cierto, el camino está lleno de baches, de
quebradas, de espinos, de lo mucho que el mundo nos tira para que
nos debilitemos, todo lo podemos lograr unidos en un mismo Cuerpo,
cada uno con sus dones y carismas, con sus aptitudes, con sus
positivos o negativos, pero al final todos bajo la misma unción del
Espíritu de Dios pues después de todo, “todo lo podemos en Cristo
que nos fortalece” Fil 4: 13
Que importante es
que podamos confiar nuestros problemas y necesidades con alguien
más. Eso nos hace fuertes en el Señor y nos diferencia de otras
personas que no viven en el mismo amor de Cristo en sus corazones.
He escuchado de gente que no conociendo o no queriendo conocer a
Cristo buscan solucionar sus problemas con visitas a los brujos, a
que les tiren el tarot o que les fumen un puro en la cara o el huevo
shuco sobre sus cuerpos, confían más en una herradura de caballo o
en la trenza de ajo y aun otros tratan de solucionar sus problemas
con el alcohol o las drogas; otros con ser infieles, tratando de
llenar esos vacíos que hay en sus vidas. Cuántos de ellos no han
llegado a la depresión y de ella a la misma muerte.
Eso es lo que nos
aparta de todos aquellos que confían más en sus fuerzas y en el
hombre. Nuestra fortaleza es el mismo amor de Dios demostrado en su
Hijo Jesucristo y dado a nosotros para compartirlo y en ello
apoyarnos unos a los otros, soportándonos y aceptándonos cada cual
como lo que es dentro de ese mismo Cuerpo místico del Señor.
Es por ello que en
este mes de noviembre en el que celebramos dos festividades muy
importantes, les hago la invitación que nos unamos en una verdadera
acción de gracias al Señor por todas aquellas cosas que atravesamos
durante todo este año, ya sean buenas o malas, pues todo nos sucede
por algo que Dios a planeado en nuestras vidas.
El día de acción
de gracias no es para que nos rellenemos como chorizo salvadoreño y
para que nos embriaguemos en los jugos del alcohol; más bien, es
para que unidos como familia doblemos rodillas y le digamos a Dios
que en medio de todo aquello sucedido, nosotros le damos la gloria
pues confiamos plenamente en él, en su amor infinito y que si en
este año atravesamos duras pruebas, que en él saldremos adelante
pues “no se cae la hoja de un árbol sin que sea su voluntad”
Sabemos que más
grande que nuestros problemas,
mayor es su majestad y si tenemos fe y esperanza, él hará la
obra en nuestras vidas. No hay que temer pues él siempre nos
acompaña y si todos caminamos juntos, entonces veremos la gloria de
Dios. Si nos encontramos pisoteados, caídos y abatidos, debemos de
recordar que no estamos solos que hay hermanos que esperan por
nosotros para solicitar ayuda y que si confiamos en su amor,
entonces nos levantaremos y retornaremos juntos a nuestro
primer amor. Ese amor nos sostiene, nos lleva de su mano
hacia la verdadera felicidad.
Hoy naveguemos en
el rio de la paz en nuestros corazones y dejémonos conducir por la
gracia de su inmaculado corazón. Unámonos no solo en oración, sino
en una verdadera unción espiritual, tendiendo la mano a los que
necesitan y así como algunos de nosotros pondremos un pavo sobre
nuestras mesas en ese día, de la misma manera pensemos en todos
aquellos hermanos que no tendrán que llevarse al estomago. Las
gracias también debemos de hacerla acompañada de la “acción”, pues
de nada nos sirve decir: “Gracias por estos alimentos” cuando hay
niños que no tienen que comer, cuando hay indigentes debajo de los
puentes y otros tantos durmiendo siendo sus cobijas cartones o
papel.
Si queremos la
bendición de Dios, entonces debemos de unirnos y poner en práctica
el amor que tenemos del Padre. Cuando hagamos eso entonces podremos
con sinceridad celebrar el otro día festivo en este mes de
noviembre: “Cristo Rey”. Pues cuando lo proclamamos rey estamos
diciendo que somos sus súbditos y que estamos dispuestos a hacer
todo y cuando él nos pida. Lo hermoso es que lo que él nos pide no
es que nos tiremos de un puente o que heridos por los ataques del
enemigo, busquemos ponernos enfrente de un camión y acabar con
nuestras vidas. Lo que nos pide es que simplemente nos abramos y nos
demos al amor el uno por el otro, apoyándonos y brindándonos
enteramente por cada uno de aquellos que tienen menos que nosotros,
que luchemos por las injusticias dentro del hogar, y de la sociedad
y que sobre todo nuestros corazones aprendan a vivir en paz,
perdonando a todos aquellos que nos han ofendido y pidiendo perdón a
todos aquellos a los que nosotros hemos ofendido.
Hoy te reto a que pongas tu confianza en el Señor y que aprendas a que cuando das inclusive de lo que no tienes a otros menos afortunados que tu, entonces verás la grandeza de Dios vivo en medio de toda tu tormenta.
Que la paz y la
bendición de Dios te acompañen por siempre.
Recuerda que el
programa al que vas ayudar a seguir evangelizando es “El poder de
Dios” que es trasmitido todos los lunes por radio Kali 900 AM.
También puedes sintonizarnos por medio del Internet:
www.elpoderdedios.org
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ofrenda ayudará a
alcanzar almas a sus pies.
En el amor de Jesús