El poder de Dios

Aprobados por la Diócesis de Orange

 

Portal

Programa radial

Mensajes en mp3

Libros para servidores

Carta de respaldo

Para reflexionar

¿Quiénes somos?

Temas de interés

 

 

 

 Unidos en el amor

Queridos hermanos de mi corazón: Que el amor y la paz de Cristo Jesús nuestro único y verdadero Señor y Salvador esté siempre con ustedes y que nuestra Madre María, los cubra con su manto santo, todos los días de sus vidas. 

Que maravilloso es hermanos de mi corazón poder compartir con ustedes mes tras mes las grandes bendiciones de Dios en medio de nuestras vidas. Qué bello es cuando recibo sus cartitas con sus peticiones y de veras les digo que en ocasiones cuando leo las grandes broncas en las que se encuentran, derramo lagrimas de impotencia y dolor pues, qué no quisiera yo hacer a parte de pedirle al Señor por cada uno de ustedes.

La verdad es que todos son mi familia, una familia que se necesita para poder seguir adelante en este magnífico camino que nos lleva derechito a la vida eterna; y, si bien es cierto, el camino está lleno de baches, de quebradas, de espinos, de lo mucho que el mundo nos tira para que nos debilitemos, todo lo podemos lograr unidos en un mismo Cuerpo, cada uno con sus dones y carismas, con sus aptitudes, con sus positivos o negativos, pero al final todos bajo la misma unción del Espíritu de Dios pues después de todo, “todo lo podemos en Cristo que nos fortalece” Fil 4: 13

Que importante es que podamos confiar nuestros problemas y necesidades con alguien más. Eso nos hace fuertes en el Señor y nos diferencia de otras personas que no viven en el mismo amor de Cristo en sus corazones. He escuchado de gente que no conociendo o no queriendo conocer a Cristo buscan solucionar sus problemas con visitas a los brujos, a que les tiren el tarot o que les fumen un puro en la cara o el huevo shuco sobre sus cuerpos, confían más en una herradura de caballo o en la trenza de ajo y aun otros tratan de solucionar sus problemas con el alcohol o las drogas; otros con ser infieles, tratando de llenar esos vacíos que hay en sus vidas. Cuántos de ellos no han llegado a la depresión y de ella a la misma muerte.

Eso es lo que nos aparta de todos aquellos que confían más en sus fuerzas y en el hombre. Nuestra fortaleza es el mismo amor de Dios demostrado en su Hijo Jesucristo y dado a nosotros para compartirlo y en ello apoyarnos unos a los otros, soportándonos y aceptándonos cada cual como lo que es dentro de ese mismo Cuerpo místico del Señor.

Es por ello que en este mes de noviembre en el que celebramos dos festividades muy importantes, les hago la invitación que nos unamos en una verdadera acción de gracias al Señor por todas aquellas cosas que atravesamos durante todo este año, ya sean buenas o malas, pues todo nos sucede por algo que Dios a planeado en nuestras vidas. 

El día de acción de gracias no es para que nos rellenemos como chorizo salvadoreño y para que nos embriaguemos en los jugos del alcohol; más bien, es para que unidos como familia doblemos rodillas y le digamos a Dios que en medio de todo aquello sucedido, nosotros le damos la gloria pues confiamos plenamente en él, en su amor infinito y que si en este año atravesamos duras pruebas, que en él saldremos adelante pues “no se cae la hoja de un árbol sin que sea su voluntad”

Sabemos que más grande que nuestros problemas,  mayor es su majestad y si tenemos fe y esperanza, él hará la obra en nuestras vidas. No hay que temer pues él siempre nos acompaña y si todos caminamos juntos, entonces veremos la gloria de Dios. Si nos encontramos pisoteados, caídos y abatidos, debemos de recordar que no estamos solos que hay hermanos que esperan por nosotros para solicitar ayuda y que si confiamos en su amor, entonces nos levantaremos y retornaremos juntos a nuestro  primer amor. Ese amor nos sostiene, nos lleva de su mano hacia la verdadera felicidad.

Hoy naveguemos en el rio de la paz en nuestros corazones y dejémonos conducir por la gracia de su inmaculado corazón. Unámonos no solo en oración, sino en una verdadera unción espiritual, tendiendo la mano a los que necesitan y así como algunos de nosotros pondremos un pavo sobre nuestras mesas en ese día, de la misma manera pensemos en todos aquellos hermanos que no tendrán que llevarse al estomago. Las gracias también debemos de hacerla acompañada de la “acción”, pues de nada nos sirve decir: “Gracias por estos alimentos” cuando hay niños que no tienen que comer, cuando hay indigentes debajo de los puentes y otros tantos durmiendo siendo sus cobijas cartones o papel.  

Si queremos la bendición de Dios, entonces debemos de unirnos y poner en práctica el amor que tenemos del Padre. Cuando hagamos eso entonces podremos con sinceridad celebrar el otro día festivo en este mes de noviembre: “Cristo Rey”. Pues cuando lo proclamamos rey estamos diciendo que somos sus súbditos y que estamos dispuestos a hacer todo y cuando él nos pida. Lo hermoso es que lo que él nos pide no es que nos tiremos de un puente o que heridos por los ataques del enemigo, busquemos ponernos enfrente de un camión y acabar con nuestras vidas. Lo que nos pide es que simplemente nos abramos y nos demos al amor el uno por el otro, apoyándonos y brindándonos enteramente por cada uno de aquellos que tienen menos que nosotros, que luchemos por las injusticias dentro del hogar, y de la sociedad y que sobre todo nuestros corazones aprendan a vivir en paz, perdonando a todos aquellos que nos han ofendido y pidiendo perdón a todos aquellos a los que nosotros hemos ofendido.

Hoy te reto a que pongas tu confianza en el Señor y que aprendas a que cuando das inclusive de lo que no tienes a otros menos afortunados que tu, entonces verás la grandeza de Dios vivo en medio de toda tu tormenta.

Que la paz y la bendición de Dios te acompañen por siempre.

Recuerda que el programa al que vas ayudar a seguir evangelizando es “El poder de Dios” que es trasmitido todos los lunes por radio Kali 900 AM. También puedes sintonizarnos por medio del Internet: www.elpoderdedios.org Tu ofrenda ayudará  a alcanzar almas a sus pies.

En el amor de Jesús  

René Alvarado

 

De regreso al principio